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Maxim y su experiencia de última hora

El testimonio de Maxim se podría condensar como la ansiedad por vivir el tiempo. Pues “al ser mi último año de carrera, lo estoy disfrutando mucho porque si hubiese esperado un año más ya no estaría en la universidad y no podría haber optado a estas becas”, relata agradecido el jugador de vóley. Añade de forma rotunda y tajante: “Era este año, y ya está, no había otra oportunidad”. Siempre tuvo en mente irse a jugar fuera. De hecho, conoce gente que ha jugado a futbol en Estadios Unidos mientras estudiaba en alguna universidad de allí. “No tenía ni idea que eso también se podía hacer con el vóley”, completa Maxim. Finalmente, habló con la organización OSM SCHOLARSHIPS y comenzó a vivir lo que un día solo conocía de oídas.


Aunque Maxim habla de sus 25 años y de lo cerca que estuvo de no poder ir a EEUU, su historia comienza antes. Nació en Moldavia y después su familia decidió residir en Vinaroz (Castellón). Ahí, debido a su prominente altura inició su andadura por el vóley. Este deporte le llevó a competir en el club Mediterráneo de Castellón. Fue en este equipo donde conoció a Isaac, otro compañero becado, y juntos fueron forjando su juego con experiencia y perseverancia. Ambos hablaban de la posibilidad de irse a EEUU a vivir una nueva experiencia. “Sí, estaba nervioso, pero he viajado bastante y me he visto en alguna situación similar”, recuerda el jugador sobre la preparación del viaje. Sin embargo, todo estaba a punto de quebrarse.


Maxim afirma que la organización del viaje por parte de la asociación fue muy buena “porque la organización ya tiene más experiencia con otros jugadores”. No obstante, en los tiempos de la covid-19 todo puede cambiar en un momento dado. Era 14 de agosto y el jugador se iba al país americano diez días después. Ya lo tenía todo preparado y estaba ilusionado con esta nueva etapa deportiva, pero “tuve problemas con la universidad”, titula Maxim. “Me iba el día 24 de agosto y 10 días antes, el 14, me llega un mensaje del que iba a ser mi entrenador diciendo que el programa de vóley se había cancelado por la pandemia”, sigue desarrollando.


Pese a este terremoto de nervios OSM SCHOLARSHIPS logró salirse del plan establecido y concretar otra programación con una nueva universidad. Maxim sentencia que su experiencia está siendo muy buena, ya que “llegué de rebote y me supieron solventar todos los problemas”. Finalmente, todo salió bien, el jugador asegura que está muy a gusto en su nueva universidad. Concreta: "Aquí la gente es increíble”. En cuanto a lo deportivo, Maxim informa que comenzaron el puesto 18 y ahora han subido hasta el cuarto “así que muy bien”.


Sobre su estancia, Maxim explica aliviado: “He tenido la gran suerte de que aquí todos me han tratado genial desde el principio”. “Solo me queda dar gracias al equipo por todo esto”, agrega. Ya solventado este problema, ahora Maxim ha de centrarse en otros aspectos. El jugador recalca, despreocupado, que lo que peor lleva es el idioma, pero es “un chico extrovertido y poco a poco voy aprendiendo, no es ningún problema”. Además, Maxim asegura que está aportando mucho y esto le da mucha confianza.

Hay que aprovechar las oportunidades que se brindan.


Maxim, como otros, está aprendiendo mucho. “Esto me aporta: muy buen nivel de inglés, carrera universitaria y competir en EEUU que hay un nivel muy alto”, explica el jugador. Aunque no solo hay tiempo para lo didáctico, también hay que disfrutar. De hecho, “mi grupo de amigos de aquí nos llevamos muy bien y es algo muy importante, porque tenemos que convivir todo el día”, objeta.


Asimismo, Maxim revela que puede hacer viajes que antes no podía, precisamente “tengo pensado viajar a Nueva York. Sin esta oportunidad no podría hacerlo”. Al fin y al cabo, este es su último año de universidad.




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